La Equinácea

Seguramente has escuchado hablar de la equinácea, la planta a la que se le atribuyen propiedades inmunomoduladoras que ayudan a prevenir enfermedades respiratorias y a reducir la duración del que ya tienes.

Hay nueve especies de equinácea, pero tres son las más comúnmente usadas por sus potenciales beneficios en la salud humana: purpurea, angustifolia y pallida. La equinácea para humanos está disponible en cápsulas o en líquido para consumo por vía oral. También existe en forma de ungüento para aplicar sobre la piel. Por lo general, se recomienda un promedio de tres gramos al día de la planta o de su raíz. Las sustancias activas de la equinácea incluyen derivados del ácido cafeico, considerado un potente antioxidante y alquilamidas que contribuyen a fortalecer las defensas. El extracto de equinácea purpurea, actúa como inmunomodulador sobre los linfocitos T, un tipo de glóbulos blancos que ejercen la función de mediadores de la respuesta inmune contra microorganismos que se replican dentro de las células, como es el caso de los virus. Justamente entre los beneficios más conocidos que se atribuyen a la equinácea figura el combate al catarro común, ya sea para prevenirlo o para reducir su intensidad y duración. Hay múltiples investigaciones dirigidas a comprobar este efecto con resultados variables. Se encontró que tiene la capacidad de ayudar a reducir tanto la incidencia como la duración del catarro común.

Así como el beneficio de la equinácea en personas con los llamados fuegos labiales ocasionados por el virus del herpes simple. Se encontró que tiene un efecto antiviral sobre el desarrollo de la infección recurrente por herpes simple tipo 1 cuando se administra antes de la aparición de la lesión. La equinácea también se emplea en forma tópica para favorecer la curación de heridas, así como cuando se necesita reducir la inflamación, el extracto de equinácea purpúrea resulta benéfico en el tratamiento de la dermatitis atópica, un padecimiento crónico de la piel que se manifiesta por erupciones que provocan gran comezón. Se encontró que, gracias al efecto antiinflamatorio y restaurador de la barrera de grasa en la capa superficial de la piel, podría considerarse un nuevo ingrediente en el tratamiento de la dermatitis atópica. Si bien la ingesta a corto plazo de equinácea se considera segura, siempre y cuando la persona no tenga contraindicaciones alérgicas a la planta, puede resultar contraproducente para quienes tienen enfermedades autoinmunes. Al aumentar las defensas del organismo se incrementa el daño celular ocasionado por los anticuerpos del individuo contra sus propios tejidos. Sin embargo, si no tienes problemas de tipo autoinmune te ayudará muchísimo a conservar tu sistema inmune al 100%. La puedes encontrar en farmacias homeopáticas y también en GNC en forma de cápsulas, no está de más en estos tiempos donde tener un sistema inmune bien controlado es vital.

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