Primeros auxilios en niños

Los niños son potencialmente vulnerables a las lesiones. Su curiosidad y sus ganas de experimentar, unido a su dificultad para advertir o responder ante el peligro, les sitúa ante una desprotección que puede llegar a comprometer su vida. Asimismo, las posibilidades de enfermar son mucho mayores durante los primeros años de vida.

Unas mil defunciones de niños se podrían evitar cada día en el mundo si se siguieran medidas eficaces para la prevención de lesiones. Tan importante es la prevención como saber prestar primeros auxilios. Sin embargo, la falta de formación en este campo nos puede impedir saber qué hacer ante estas situaciones o, en el peor de los casos, precipitarnos a actuar incorrectamente. Hablaremos de algunas situaciones recurrentes: 1.- Fiebre, tos, vómitos, diarreas Se tratan de los motivos más comunes de consulta infantil en los servicios de urgencia y atención primaria. Aunque son situaciones que suelen intranquilizar bastante a los padres, en principio “son síntomas que suelen remitir de forma espontánea”, comenta el doctor. En el caso de la fiebre, por ejemplo, “los padres se obsesionan con bajar la temperatura del niño”. Nada más lejos de la realidad, “la fiebre no es peligrosa” y es muy improbable que pueda llegar a dañar el cerebro, añade. No obstante, debemos llevar al niño al médico si los síntomas son persistentes o empeoran (sobre todo si es menor de tres años). 2.- Convulsiones. Son episodios que asustan mucho a los padres, pero ante los que hay que mantener la calma ya que, como es en el caso de los desmayos o las convulsiones febriles, “estas son muy frecuentes en los primeros años de vida y no tienen por qué tener importancia”, apunta el doctor. Llamaremos a emergencias si la convulsión no cede espontáneamente y sobrepasa los dos minutos y, en el caso de un desmayo, si el niño tarda más de un minuto en recuperar la conciencia, tiene dolor en el pecho o tiene dificultades para respirar.

3- Intoxicación y envenenamiento Si el niño ha ingerido o inhalado una sustancia tóxica (medicamentos o lejía, por ejemplo), “lo que no debemos hacer nunca es intentar provocarle el vómito”, advierte el doctor. Solo retiraremos la sustancia en caso de que sea sólida. En cualquier caso, es conveniente llamar a emergencias o acudir a urgencias y llamar al centro de toxicología. 4.– Quemaduras Un despiste con una plancha encendida o la vitrocerámica, el contacto con lejía o un niño expuesto al sol sin protección pueden provocar quemaduras. Enfriaremos la zona afectada con agua durante 15-20 minutos (nunca romperemos las ampollas). 5.-Traumatismos Las caídas producidas al jugar, correr, saltar, por peleas… son muy habituales y, a su vez, forman parte de su proceso de aprendizaje. La cabeza, las extremidades, la boca y dientes, el pecho y el abdomen son las zonas en las que más golpes y lesiones se producen. Aunque la mayoría de daños suelen ser leves, pueden darse casos de mayor gravedad. Por ello, debemos prestar especial atención a los traumatismos craneoencefálicos ya que pueden provocar severas lesiones cerebrales. Proteger el acceso a escaleras con vallas o puertas, utilizar sistemas de retención en los desplazamientos en coche, o ponerles el casco antes de coger la bicicleta o practicar deportes de riesgo, son algunas de las medidas preventivas que nos ayudarán a evitar traumatismos.


6. Heridas (cortes, rasguños y rozaduras) La prioridad será detener la hemorragia presionando directamente sobre la herida con gasas o un paño limpio (previamente nos lavaremos bien las manos para evitar riesgo de infección). ¿El sangrado no cesa y la gasa está empapada? Aplicaremos otra gasa encima de anterior (nunca retirarla) y continuaremos presionando. Si aun así no deja de sangrar, es muy larga o profunda o da signos de infección, debemos acudir al médico. 7. Picadura de insectos. Por lo general, limpiaremos la herida con agua y jabón, aplicaremos agua o hielo. “Nunca utilizaremos remedios caseros como la pasta dentífrica”, alerta el doctor. En los momentos posteriores, vigilaremos si el niño presenta síntomas de una reacción alérgica grave y, de ser así, deberemos llevarle inmediatamente a un centro de salud. 8. Reacción Alérgica. Pueden desencadenarse por alimentos, medicinas, picaduras de insectos, pólenes y otras sustancias. Si la reacción es leve bastará con administrar un antihistamínico vía oral. En caso de anafilaxia o reacción alérgica grave, solicitaremos urgentemente ayuda. Si disponemos de un autoinyector de adrenalina deberemos administrárselo. La importancia de prevenir es que aunque “la mayoría de accidentes se producen por causa fortuita”, los padres “no debemos pasar por alto llevar a cabo medidas preventivas tales como ponerles el casco cuando vayan en bicicleta, mantener medicinas y productos tóxicos alejados, entre otras”. Debemos hacer conciencia que los “accidentes” no son un hecho inevitable, sino un hecho sobre el que se puede influir y, sobre todo, prevenir.






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